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Bauzá, el renacido

José Ramón Bauzá vuelve y la peña se acojona. Se van de vareta a derecha e izquierda. Los que más corren a sentarse en el retrete son los periodistas de algunos medios que, con la reaparición del expresidente, se han apresurado a pergeñar titulares apocalípticos en plan «Bauzá se queda solo», como si en unas horas hubieran hablado con todos los militantes del Partido Popular.

Son de esa clase de periodistas que confunden sus deseos y creencias medulares con la realidad, que es muy puñetera. Queridos amigos de profesión, de nada sirven los años de compi-chahchi-uni en Madrid, Barcelona o dónde sea, si no os dais cuenta de que vosotros escribís una cosa y la realidad va su puta bola. Las noticias son lo que son, no lo que vosotros queréis que sean. Bauzá anuncia que se presentará al congreso regional del PP para intentar hacerse con la presidencia del partido y que lo hace con el objetivo de ganar las elecciones de 2019, eso si podemitas, francinos y ecodescafeinados no se matan antes entre ellos. Esa es la noticia. Lo demás, vuestros miedos y valoraciones, debe salir de la noticia para mudarse a los artículos de opinión. Haced como yo, buscaros una columna de opinión y  allí podréis desbarrar lo que os plazca. Pero en fin, no voy a dar clases de periodismo que luego David Abril recita mis palabras en el Parlamento. Todo porque una vez llamé gilipollas al regidor podemita de Palma Aligi Molina —sí, el que él solito montando en bicicleta va a acabar con el estado de Israel—. Aclaro que yo entonces no sabía quién era Molina, creía que era solo uno de los jovenzuelos asaltantes de la Conselleria de Educación.

Volvamos al meollo de hoy, vamos con José Ramón. En estos momentos intentar hacer un pronóstico de hasta dónde llegará la candidatura de Bauzá es un arriesgado ejercicio de política ficción. Podemos establecer diversos escenarios hacia los cuales evolucionará la noticia, adaptar esos escenarios, descartarlos o proponer nuevos, en función  de los cambios que se produzcan. Y aún con todo, es más probable que improbable que erremos la predicción.

Lo que sí se puede establecer con meridiana claridad son los motivos del soponcio que Bauzá le ha causado a unos cuantos. Ha sido el único presidente de esta comunidad que no ha gozado de los cien días de cortesía que se le conceden a un político cuando llega al poder. Es innegable —tiren de hemeroteca si no les da pereza— que desde el minuto uno fue objeto de una brutal campaña de agitación y propaganda en su contra. Los que iban de verde, los que no le pasaban ni una, ahora que viven tan ricamente van a tener que volver al trabajo. Y no parece muy lógico callar contra el gobierno de turno y manifestarse contra la oposición. Los estómagos agradecidos están bien alimentados. Por otra parte, no fueron pocos en el PP los que esperaban que Bauzá hincara la rodilla en tierra para acabar de tirarlo de una patada y después pisotearlo en el suelo para que no se levantara de nuevo. Pero, ay, lo han mandado a Madrid de senador creyendo que allí se estaría quieto y al hombre le ha dado por pensar. Se dispara la venta de detergente porque el culo les hace Pep Lemon a unos cuantos que se están quedando sin muda limpia de ropa interior. Traidores, trepas y tontainas no valoraron que el supuesto cadáver estaba vivo.

La gran pregunta es: ¿y si se hace con el control del partido? Después viene la grande de verdad, la pregunta mayestática: ¿y si es candidato a la presidencia y gana las próximas elecciones? A algunos les da miedo porque Bauzá es un toro resabiado. Lo han toreado, lo han claveteado de banderillas, los suyos le han metido unos cuantos puyazos, y le dieron mal dada la puntilla. Se lo llevaban al matadero para venderlo al peso en la carnicería del barrio, cuando alguien se equivocó y lo devolvieron a los chiqueros. Ha vuelto a arena de la plaza, y el muy cabrón encima luce bien, sanote y sonriente. Es una puta pesadilla.

Joserra es como el Leonardo DiCaprio de El renacido, que, aún mordisqueado por un oso y abandonado en la montaña, regresa para hacer venganza. No les preocupa que se presente, les da miedo que haya aprendido de sus errores y no se deje camelar por los que celebraron su derrota. Para acabar de rematar el terror, se presenta con Carlos Delgado, otro que también daban por muerto y enterrado. Saben —y no es tan descabellado— que en un PP huérfano de liderazgo, sumido en la perezosa inercia de la silla, carente de ideología y de debate interno, un tipo como Bauzá puede dar la campanada. Les asusta lo que pueda suceder, tanto como la certeza de que en estos momentos es el único candidato con posibilidades de recuperar el Gobierno de las Islas Baleares, mal les pese. Tienen el corazón partío, como Antich con Son Espases. Y en la oposición de los que gobiernan ahora, pero que no saben ser más que oposición, les aterra volver a verse las caras con él. Tendrían que organizar unas cuantas megamanifas y convencer a Jaume Sastre de que se vuelva a poner a régimen porque lo de nombrarlo baranda de Sa Nostra les salió mal a todos y hay que buscarle una utilidad.

Si a Bauzá se le ha pegado algo de la Red Florida Blanca durante su estancia en Madrid — un grupo de pensamiento y debate dedicado al fomento de la ideología liberal-conservadora— y regresa dispuesto a hacer política en lugar de sillismo —tanto me da si interpretan lo de sillismo por atornillarse a la silla o creen que es un anglicismo que viene de silly, tonto— las cosas se le pueden poner muy cuesta arriba para propios y ajenos.

Vale, querido lector, ya sé lo que me va a contestar ahora: que si Bauzá logró poner a todo el mundo en su contra y fue objeto de la mayor manifestación de la historia en Baleares; que si es un señoriíto españolista; que si es un facha porque su viejo era militroncho; que si es un farmacéutico malvado —ojo que Armengol también lo es, farmacéutica; lo de malvada lo dejo a su criterio—; que si es un enemigo de la lengua catalana… Que la suma de todo ello lo inhabilita para ser presidente… Que sí, que ya lo sé, lo he oído miles de veces. No olvide el lector que en los países democráticos los ciudadanos tenemos la fea costumbre de votar y eso es lo que vale. No me hagan de Cañamero diciendo que él no votó al rey porque yo tampoco le he votado a él en la puta vida y me lo tengo que comer además de pagarle el sueldo.

Me he saltado la dieta y he vuelto a comprar palomitas. Esto va a ser para verlo. Me gustan las personas que tocan los cojones, mientras no me los toquen a mí, claro. Y creo que Joserra los va tocar un rato largo.

 

Actualizado: 14 de marzo de 2022 , , ,

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