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Chapuza tecnológica en multas ACIRE

Tras decenios disfrutando de un progreso tecnológico envolvente e imparable nos hemos convertido en simples códigos, objeto de calculadas estrategias de micro abuso que se aplican sobre millones al mismo tiempo por parte de bancos y otros monstruos de tamaño creciente contra los cuales de uno en uno nada podemos hacer.

El asociacionismo defensivo es la única manera de enfrentarse al delito que se oculta en la letra microscópica de documentos que firmamos sin leer porque, de hacerlo, hubiéramos salido huyendo de la sociedad de consumo. Aún así, solo se consiguen victorias parciales que cuando alcanzan firmeza ya han dejado de merecer la pena. “Tengas pleitos y los ganes”, cuanta sabiduría en solo cinco palabras.

Mientras tanto, un ejército de ingenieros y programadores a las órdenes de entramados que solo buscan maximizar su beneficio a cualquier precio están todo el día, noches incluidas, tecleando rutinas para que los algoritmos proporcionen el máximo rendimiento del “big data”, el nombre que ahora tienen las víctimas en paquetes de a millones y una vez codificadas. O sea, nosotros. Trabajan a tal velocidad que cuando esas víctimas, inocentes, comienzan poco a poco a agruparse para defenderse de los sofisticados atracos céntimo a céntimo que han sufrido por entidades de las que son respetables clientes, ya hay nuevas modalidades en fase de prueba, aún más complejas, que se activan al ritmo de los miles de contratos que se formalizan cada minuto. Aperturas de cuentas corrientes y de crédito, préstamos de cualquier clase, suscripciones de pólizas de seguros, suministros eléctricos o telefónicos y etcétera. En tiempo real, sobre las pantallas de los CEO’s aparecen simulaciones de los márgenes de maniobra con los que contarán, en distintos futuros, para provocar mini costes indetectables cuya traducción son ingresos más que discutibles para los entramados, siempre multinacionales. Todo con la facilidad de activar en un instante una orden, cuyos resultados están  garantizados por complejos cálculos que combinan tipos de interés marginales, euríbores u otras referencias variables.

Aunque no se justifique, entra dentro de la debilidad humana que los “tiburones de la noche con teléfono en el coche, con fax”, inolvidable Sabina hace tantos años, crucen la raya del delito mientras trabajan sin armas blancas ni de fuego, pero con otras mucho más peligrosas. El placer que proporciona el éxito es irrenunciable, y más cuando está movido por intenciones que añaden el gusto por el riesgo del alambre. El problema es cuando esa satisfacción cuasi sádica por convertirnos a todos en masa de ceros y unos intoxica también la gestión de las administraciones públicas, y prevalece sobre la vigilancia exhaustiva de las consecuencias que la aplicación que cualquier “mejora” pueda ocasionar a la ciudadanía.

Todo lo anterior viene hoy a cuento porque me he enterado que la Policía Local de Palma, tan famosa, envía multas de 90 € por entrar en la zona ACIRE a vehículos con autorización. En las multas aparece una foto del coche con la matrícula bien visible PM-0000-AB, por ejemplo. En cambio, en el texto del documento sancionador, la matrícula multada que figura es la IB-0000-AB. Es decir, un mismo documento oficial con dos matrículas distintas.

Como es natural, el propietario acude preocupado a la Policía Local en Sant Ferran y le cuentan que, sin informar a los titulares de los vehículos, han sustituido en los ficheros las letras PM por IB en las matrículas. Les piden disculpas, les dicen que ya le ha ocurrido lo mismo a otras personas y que no recibirán más multas. Se quedan tranquilos porque piensan en la cantidad de fotos que les habrán hecho entrando en el ACIRE con sus coches PM.

Me parece imprescindible que el Ayuntamiento investigue inmediatamente el porqué de esta chapuza tecnológica pues, como mínimo, la falta de respeto a los ciudadanos es clamorosa y las molestias ocasionadas, importantes. Ni hecho a posta hubiera resultado más “eficaz”.

Mientras escribo, alguien que me informó de la primera multa recibida me cuenta que le acaba de llegar otra también por entrar en su ACIRE de siempre, pero en otra fecha, con lo que no se ha cumplid la palabra que le dieron en Sant Ferran. ¿Tan difícil es localizar en el fichero a los vehículos PM autorizados ACIRE y anular automáticamente esas multas? ¿O resulta que ahora ya ni saben a qué vehículos les cambiaron las letras PM por IB?

No sabemos si algún día las máquinas podrán ser más inteligentes que las personas. Lo que sí está claro es que ya, en la actualidad, pueden ayudar a que nos volvamos todos locos.

Actualizado: 14 de marzo de 2022 none

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