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Sa Feixina no se sostiene

El monolito de sa Feixina ha regresado a la cima y nos amenaza con eternizarse al ritmo lento de procedimientos judiciales. Avisan de esta acción políticos herederos que se resisten a perder ni una sola “batalla” contra víctimas antiguas. Me parece, por tanto, un buen momento para exponer evidencias, críticas y, por qué no, también algún deseo.

Entre las evidencias, el fracaso de la política de olvido forzoso o cobarde que las élites, las violentas primero y las pacíficas desde 1977, han impuesto a la sociedad sobre todo lo que fuera recordar la guerra civil y lo que siguió. No solo es la tensión distinta que se respira cada vez que en algún debate entre tertulianos contrarios se habla de “aquello”. Es que se dice pronto pero, desde septiembre de 2015, cuando se hizo pública la voluntad de Cort de proceder al derribo, y hasta este mismo 18 de julio, es decir, 686 días transcurridos, el destino de nuestro monolito ha generado, solo en los cuatro periódicos de papel más vendidos de Baleares, no menos de 378 artículos de opinión, todos de firmas reconocidas o sin firma, es decir, de las redacciones. A estos hay que sumar artículos de los mismos autores y otros, en los medios digitales, más los comentarios de lectores en los foros de las noticias sobre sa Feixina, pudiendo asegurar que estos últimos superan de largo los dos mil, Para postre, las noticias, entrevistas y reportajes históricos, en ocasiones a doble página y que siempre son más leídas que las opiniones. De chistes tengo contabilizados veinte, pero también en esto me quedo corto. Añadan ustedes lo que haya podido escucharse y verse en emisoras de radio y televisión.

En resumen sobre las evidencias, muchos miles de impactos en papeles y pantallas que nos han acompañado durante estos casi dos años y que, para que quedaran bien fijos en nuestras desmemoriadas memorias, han contado con la inestimable ayuda de la imagen del monumento desde todos los ángulos posibles y, en algunas ocasiones, rodeado de personas convocadas que siempre fueron muchas menos de las que se podía esperar con tanta publicidad.

Hablando ahora de críticas a los que toman decisiones, bien seguro que han estado condicionadas por ser sa Feixina lo que es, de nacimiento, y estar absolutamente demostrada la imposible superación de nuestros traumas. Por tanto, posiciones radicalmente enfrentadas entre las dos tendencias políticas sobre el monumento. Las que se podían esperar en el lado izquierdo por parte de Mes y Podemos pero, en cambio, sorpresa muy positiva en el caso del PSOE, durante tantos años implicado en esa medicina del olvido, tan contra natura y, por tanto, fracasada. O quitar el monumento sin más o mantenerlo como está, sin la menor propuesta alternativa. Por tanto, negociación igual a cero. Lo mismo que los Gobiernos de Rajoy y Más/Puigdemont. Parece que conflictos tan distintos tienen demasiado que ver, cuando los comportamientos de los contendientes implicados son tan parecidos.

Para terminar, dos deseos

El primero es que los jueces, esta vez, archiven el o los contenciosos que les lleven sobre sa Feixina, sea quien sea que acuda a ellos, espero que ARCA no llegue tan lejos. A nadie le puede caber la menor duda, y a ellos menos aún que a nadie, que este es un conflicto exclusivamente político, un Rubicón que nuestra sociedad tiene que superar y que, si se implican en el fondo del asunto, porque esperamos que los políticos no hayan metido la pata con las formas, puede que intervengan en algo de lo que no podrán salir orgullosos.

El segundo lo escuché en la SER, planteado por un oyente sin prejuicios. Propuso que, ahora que todavía hay tiempo, Cort celebre una subasta de trozos del monolito, para desmontarlo con criterio y beneficio para todos. Estimaba el ciudadano que se podría sacar el dinero suficiente para financiar la demolición, presupuestada según leo en casi 170.000 euros y yo pienso que, si se hace bien, se podría conseguir bastante más. Entre los simples coleccionistas por curiosidad, los franquistas que aún quedan por añoranza, y los antifranquistas que seguimos, por sentir el placer de destruir nuestro propio pedazo, estoy seguro que se puede hacer un buen negocio y, de paso, satisfacer a varios de ambos bandos. Tomen nota, por favor. ¿Recuerdan aquello de “la imaginación al poder”? En este caso no añadiría riesgos.

El caso es que por la tarde se lo comenté a mi adversario, y más amigo, Benet Bohigas, y lo primero que recordó fue el final del Muro de Berlín, con los restos que se quedaban muchos alemanes de aquello, e incluso algún trozo que se habían llevado hasta la ONU. Como estoy seguro que Benet nunca hubiera defendido aquel muro, por mucho que hubiera pasado a formar parte del paisaje urbano berlinés, alemán, europeo y mundial, deduzco de su sonrisa sobre la propuesta del palmesano que quizás alguien comienza a comprender que ARCA podría haber sido capaz de ayudar a una solución creativa y de consenso. Aunque puede que supieran, desde el principio, que nadie quería un acuerdo.

Actualizado: 14 de marzo de 2022 , , , , , , , ,

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