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Uno por el otro y la casa sin barrer

España tiene un gran problema. Y no es que haya independentistas en Cataluña, o que Puigdemont haya hecho una declaración unilateral de independencia, o que Rajoy no tome ninguna decisión para arreglar el problema del noreste de la península. El gran problema es que no sabemos si realmente ha habido declaración unilateral de independencia (DUI), y tampoco podemos saber si se ha activado el 155.

Nos encontramos con que el 10 de octubre Puigdemont parece que, tras recordar el conflicto entre España y Cataluña desde la muerte de Franco hasta hoy, declaró una independencia que seguidamente “suspendió” por lo que genera la duda de ¿Ha habido declaración unilateral de independencia o no? ¿Lo hizo solo durante 10 segundos?

No son menos las incógnitas que nos deja el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Nos dice que “al amparo del artículo 155” se le requerirá a Puigdemont que nos explique qué narices hizo ayer y nos responda a las anteriormente mencionadas preguntas. Pero claro, el presidente ha creado otra duda con difícil respuesta a corto plazo: ¿Se aplicará el 155? ¿Este requerimiento es solo un paso previo a la aplicación del artículo de la constitución?

A efectos prácticos estamos ante un partido de tenis sin fin, y los contrincantes están pasándose la pelota de uno a otro. Ayer Puigdemont se la pasó a Rajoy y éste se la ha devuelto.

Pero no hablan claro. Ni Puigdemont aclara si ha anunciado la independencia, ni Rajoy ha dicho que se active el 155. Al final, uno por el otro y la casa sin barrer.

Hay que señalar culpables. Para empezar el propio Puigdemont y sus antecesores. Ellos son los primeros que no les interesa realmente la independencia, solo les interesa el conflicto para poder tapar medidas políticas impopulares y así no perder las elecciones erigiéndose líderes de la revolución.

Después el gobierno español no ha sido lo suficientemente flexible como para facilitar la posibilidad de realizar un referéndum dentro de la legalidad como pidían los independentistas. Si se hubiera hecho, posiblemente el resultado hubiera sido negativo y fin del problema.

Llegamos al día del 1 de octubre. Rajoy quería evitar el referéndum y tras una orden judicial se envió a la Policía Nacional y a la Guardia Civil a desmontar los colegios. Por su parte, Puigdemont sabía de sobra que eso pasaría y que habría heridos entre los que se interpusieran a la autoridad, pero da igual, lo que interesaba era que hubiera precisamente esas imágenes violentas que tanto se han criticado.

Y para acabar llegamos al día de hoy, Puigdemont intenta abrir unas negociaciones. Hay dos posibles intenciones que no me atrevo a predecir: puede que quiera llegar a un acuerdo con España para posteriormente criticar que no se cumple, crear otra vez el conflicto y volver a iniciar la revolución para ganar las elecciones. O que crea que Rajoy no negociará nada y espera que a nivel internacional les den un apoyo que por ahora se les ha negado y puedan así lograr una independencia más reconocida.

¿Qué pasará ahora? solo el tiempo lo dirá, pero por ahora, todo sigue igual, o peor.

Actualizado: 14 de marzo de 2022

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