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Xisco Antich, otro elefante en el cementerio de Madrid

Francesc Antich ha conseguido un nuevo puesto político. Después de más de treinta años de una poltrona a otra, ahora acabará su vida laboral de Comisionado de les Illes Balears en Madrid. Los pactos han obligado a Francina Armengol a ceder el puesto de senador autonómico a MÉS per Mallorca, pero no ha dejado en la estacada al ex presidente balear.

Esta es la recreación, de nuestra colaboradora y guionista Susana Hernández, del hipotético diálogo entre Francina Armengol y Francesc Antich en el momento en que se le comunicó su nuevo cargo.

  1. SALA DE ESPERA DEL CONSOLAT DE MAR, POR LA MAÑANA

Francesc Antich (Xisco) llega al Consolat de Mar. Aunque camina con paso decidido, un ligero tic en el ojo denota el nerviosismo que le corroe. A medida que se aproxima al mostrador de la recepcionista su estado empeora. Se teme lo peor.

XISCO:

Buenos días, ¿está Francina? Tengo una cita con ella a las 12.

RECEPCIONISTA:

Siéntese. La presidenta le recibirá en seguida.

Xisco se deja caer en una de las sillas de la sala de espera. No pasa mucho tiempo hasta que la recepcionista se acerca a él y le dirige al despacho de la presidenta del Govern, Francina Amengol.

  1. DESPACHO DE FRANCINA AMENGOL, POR LA MAÑANA

FRANCINA:

(Con alegría y apuro)

¡Xisco! ¿Cómo va? ¿Todo bien? Llevo un día de locos. Por favor, toma asiento.

Francina le invita a sentarse frente a su escritorio. Él obedece, con miedo.

XISCO:

Todo bien, todo bien…

FRANCINA:

¿Un caramelo?

(Señalando un cuenco de cristal en su mesa)

XISCO:

Francina… Si tienes algo que decir, dilo ya, por favor.

FRANCINA:

Está bien.

(Suspira)

Verás. Aún no es oficial, pero desde el partido tenemos buenas noticias. Hemos estado negociando con Podemos y MÉS per Mallorca, y parece que hay acuerdo.

XISCO:

(Visiblemente sorprendido)

¡Pero esto es genial! ¡Enhorabuena! ¡Felicidades!

Francina esboza una sonrisa forzada, lo que dispara las alarmas de Francesc.

XISCO:

Sin embargo, no entiendo qué tiene que ver eso conmigo.

FRANCINA:

Pues tiene que ver porque…

(Toma aire, decidida a ir al grano)

Porque una de sus condiciones es que les cedamos tu cargo.

XISCO:

¡¿Qué?! Francina, tienes que estar de broma. ¿A quién pretendes darle mi puesto?

FRANCINA:

A Vicens Vidal…

XISCO:

¡¿A Vidal?! Francina, pero si es un Don Nadie… Que no tiene ni idea…

FRANCINA:

Ya, Francesc, pero es que…

XISCO:

(Interrumpiéndola)

Yo llevo años en esto. He sido regidor, alcalde, diputado, secretario general, senador… ¡presidente! No puedes echarme a la calle, Francina, no ahora.

FRANCINA:

Lo sé, Xisco, todo eso lo sé, ¿vale? Pero tienes que entender que no está en mi mano. Cuando caíste en las autonómicas de 2011 perdiste muchos de tus apoyos… y ahora todos parecen estar de acuerdo con que esto sea así.

XISCO:

¿Pero y qué hago yo ahora? Francina; que he sido regidor, alcalde, diputado, consejero, secretario general, senador y presidente… Que tengo sesenta años, ¡aún no puedo pedir la jubilación! ¿Qué pretendes que haga ahora? ¿Dónde van a contratarme fuera de la política? ¡Yo nunca he trabajado en la empresa privada! Francina, que me va a dar un ataque, que tengo problemas de corazón. Francina, te lo imploro, me dejas con el culo al aire, que tengo que comer…

Fruto de los nervios y la desesperación, Xisco se muestra tan alterado que le es imposible mantenerse sentado. Su cara se ha tornado en los últimos minutos de un tono violeta y el sudor cae a goterones desde su frente.

FRANCINA:

Comer es precisamente lo que has estado haciendo estos años, ¡comer del bote! Tanto tú como yo sabemos que tu puesto actual no era más que… ¡un cementerio de elefantes!

Un atisbo de esperanza ilumina el rostro de Xisco.

XISCO:

¡Pues eso! ¡Eso es lo que necesito ahora! Un cementerio de… de… de animales

FRANCINA:

(Corrigiéndole)

De elefantes.

XISCO:

Lo que sea.

Xisco se inclina sobre el escritorio de Francina y la toma de las manos.

XISCO:

Y tú me lo puedes conseguir, ¿verdad? Tú puedes conseguírmelo.

(Continúa hablando, ante la expresión dubitativa de Francina)

Vamos, ¡me lo debes! Yo, que llevo más de treinta años en política, me merezco más que nadie ese cementerio… digo puesto.

FRANCINA:

(Desiste, sobrepasada por la situación)

Está bien, de acuerdo. Supongo que puedo buscarte algo.

Xisco, presa de la emoción, se abalanza contra la presidenta del Govern y la envuelve en un efusivo abrazo.

XISCO:

Gracias, gracias, ¡mil gracias!

(Sigue hablando, una vez se ha tranquilizado)

¿Y qué me vas a dar?

FRANCINA:

Hay un puesto que quizá podría servirte. ¿Cómo te ves de “Comisionado autonómico de Balears en Madrid”?

(Gesticulando enormemente con las manos)

XISCO:

(Con una sonrisa pícara)

Eso te lo has inventado.

FRANCINA:

No, no, ni mucho menos. Todo esto ya existía, pero llevaba mucho sin usarse.

XISCO:

(Con cierta prepotencia)

¡Es perfecto! Diremos que no se cubrió la anterior legislatura porque… ¡no había nadie a la altura!

FRANCINA:

Eh, no te pases.

XISCO:

Vale, vale, perdona. Pero entonces… No tengo que renunciar a nada, ¿verdad? Todo seguirá como hasta ahora.

FRANCINA:

Todo igual, no te preocupes. Pero aún no hables del tema, tengo que pensar cómo planteárselo a la prensa.

XISCO:

¡Eres la mejor, Francina!

Xisco sale de la habitación dando pequeños brincos a su paso.

FRANCINA

(Desde la distancia, en tono agotado pero jovial)

Hasta luego, Xisco.

Actualizado: 14 de marzo de 2022 none

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